Hay ejercicios que duran apenas unos minutos. Detrás, sin embargo, hay horas y horas de entrenamiento, repeticiones, técnica, constancia y mucho trabajo que no se ve. Hemos pasado una tarde junto al Club Gimnasia Rítmica Sierra Madrid durante uno de sus entrenamientos en el Polideportivo de Colmenarejo para conocer precisamente esa otra parte del deporte: la que comienza mucho antes de que una gimnasta salga al tapiz y logre una victoria. Nos ha encantado la pasión, la ilusión y el ambiente que se respira, por eso hoy lo compartimos con vosotros.
Lorena Benítez, entrenadora y fundadora
Pocas personas conocen mejor ese camino que Lorena Benítez, fundadora y entrenadora del club junto a Elena Castro. Sierra Madrid nació de su pasión por la gimnasia rítmica y encontró hace ya muchos años en el Polideportivo de Colmenarejo el lugar en el que colocar las bases de este proyecto.
“Nos abrieron sus puertas y desde entonces llevamos entrenando aquí un montón de años”
Lo que comenzó siendo un club pequeño, con pocas niñas, fue creciendo poco a poco junto a Elena, su compañera durante todo este recorrido. “Entre las dos hemos hecho un club chiquitito”, explica. La receta, aparentemente sencilla, ha exigido mucho más: “ganas, lucha y poderío”.
En Sierra Madrid hay niñas que llegan con apenas tres o cuatro años. A esas edades el entrenamiento tiene poco que ver todavía con la alta competición: música, psicomotricidad, juegos y los primeros contactos con la cinta, la pelota y el resto de aparatos. La intención es sencilla: que descubran el deporte y, sobre todo, que lo disfruten casi jugando.
El gran salto
Algunas niñas empiezan a despuntar y pasan después a niveles superiores, primero en competiciones de la sierra y después, según su evolución, hasta alcanzar el ámbito nacional. Ese salto no depende únicamente de tener unas condiciones excepcionales. Lorena insiste especialmente en otra palabra: constancia.
“Hay niñas que a lo mejor han venido con un nivel más bajito pero por su perseverancia han logrado llegar a niveles muy altos”
Y esa idea se entiende especialmente bien cuando uno observa un entrenamiento desde fuera. Un ejercicio competitivo puede resolverse en unos pocos minutos, pero detrás hay horas de preparación. «Muchas horas», recalca Lorena, además de paciencia, repetición y un trabajo diario que rara vez aparece cuando llegan las fotografías de las medallas.
Elisa, Clara, Paula, Leire y Paola: campeonas de España
Entre las gimnastas que entrenan estos días en Colmenarejo están Elisa, Clara, Paula, Leire y Paola. Son todavía muy jóvenes, pero ya pueden responder afirmativamente a una pregunta que muy pocos deportistas llegan a escuchar: ¿sois campeonas de España? Lo son. 😊
El pasado 5 de julio consiguieron uno de los grandes objetivos con los que habían soñado. Cuando les preguntamos qué es lo que más les gusta de la gimnasia rítmica hablan de los bailes, de los aparatos, pero también de “cumplir sueños y lograr objetivos”.
Las cinco acaban la entrevista entre risas recomendando el club a quienes quieran probar este deporte. Su argumento no necesita demasiadas explicaciones: “este club es muy chulo y te lo vas a pasar muy bien”.
Eduardo Casula, rompiendo otra barrera
Entre tantas gimnastas hay también un nombre propio: Eduardo Casula, único representante masculino del club a nivel nacional. Llegó a la gimnasia casi por casualidad. En el colegio conoció a unas amigas que la practicaban, comenzó a hacer volteretas y sus padres le propusieron apuntarse. Tenía alrededor de nueve años.
Eduardo compite en infantil base, tanto en conjunto como individualmente, y sus resultados hablan por sí solos. El pasado 8 de mayo consiguió con su conjunto un tercer puesto de España en Santander y, en competición individual, se ha proclamado subcampeón de España.
La gimnasia rítmica masculina tiene cada vez mayor presencia, algo que también destaca Lorena. Hace años ni siquiera existía competición federada masculina a nivel nacional; ahora hay gimnastas compitiendo al máximo nivel y Sierra Madrid cuenta con uno de ellos.
Eduardo tampoco esconde sus sueños. Quiere ser campeón de España, llegar algún día a unos Juegos Olímpicos y añade una tercera aspiración que probablemente sea la más importante: “sobre todo, disfrutarlo al máximo”.
El salto a Primera Categoría
Todo ese trabajo ha colocado además al club ante un momento histórico. Sierra Madrid acaba de alcanzar por primera vez la Primera Categoría, el máximo nivel de la gimnasia rítmica nacional. Un logro que ni siquiera sus entrenadoras esperaban conseguir tan pronto y que ahora abre un reto todavía mayor: permanecer en ella.
Sierra Madrid hace historia y alcanza por primera vez la Primera Categoría
El Club Gimnasia Rítmica Sierra Madrid ha alcanzado por primera vez en su historia la Primera Categoría. La Real Federación Española de Gimnasia y la Federación Madrileña comunicaron este viernes 4 de septiembre el reconocimiento a una entidad que llevaba tiempo acercándose a este objetivo y que ya había dado muestras de su nivel en el Campeonato de Esp…
La cita, en diciembre
En apenas tres meses el equipo se medirá contra los mejores clubes de España. Es la división de honor de la gimnasia ritmica y el grado de exigencia es máximo.
Hasta entonces, las horas de trabajo se multiplican. Lorena habla de entrenar “mañana, tarde y noche” y de un trabajo cada vez más técnico para conseguir que las gimnastas lleguen a esa competición en su mejor momento.
“Es la primera vez que Sierra Madrid consigue una Primera Categoría y esperemos que dure muchos años”
No es el único éxito reciente. El club suma el Campeonato de España alevín absoluto, tres medallas en la Copa de España, un título nacional por autonomías y diferentes medallas en categorías base.
Pero cuando, después de unos quince años de trabajo, preguntamos a Lorena por aquello de lo que se siente más orgullosa, la respuesta acaba yendo mucho más allá del palmarés. Habla de los éxitos, sí, pero también de todas las gimnastas que han formado durante estos años. Y entonces mira a Elena, su compañera durante todo este camino: “Somos el tándem perfecto”.
Os deseamos mucha suerte y ojalá podamos contar muchos éxitos merecidos que están detrás de tantas horas de constancia y esfuerzo.










