¿Quién no está deseando ya que vengan las primeras brisas de otoño, para sentir la tierra respirar de nuevo, tras ese largo periodo de calor y sequía? Sueño con el olor a ozono que deja la lluvia, el frescor del aire y los colores vivos de las hojas de los árboles otoñeando. Debajo de los árboles, saliendo del rico humus, están esos seres, ni vegetales ni animales, los curiosos, diversos y… sabrosos hongos. ¡Ay, qué venga ya el otoño, por fin!!
Pero antes habrá que saber distinguirlas: las comestibles, las indigestas, las fotogénicas, las que pueden hasta parecerse a genios del bosque… Para esto, tenemos una guía perfecta. Un inventario de setas del entorno de Colmenarejo, fruto de mucho patear y rebuscar entre las hojas, fotografiar e investigar… para que puedas ir y disfrutar con todos tus sentidos, cuando vengan las lluvias.
Pero ojo, acuérdate de ir con una cesta de mimbre para llevarte las setas cortadas, y espolvorear los suelos de esporas para que vuelvan a crecer muchas más.
Te dejamos aquí un resumen de algunos de los hongos más populares que recopilamos en el inventario. También el enlace completo al inventario de Proyecto Verde Colmenarejo en el que encontrarás mucha más información. Tenemos muchos más, pero éste es ahora el que toca, porque soñamos ya con las bondades del otoño.
LAS MÁS POPULARES

Comestibilidad: 🟢 Excelente comestible
Dónde aparece: Asociado a los pinos.
Cómo reconocerlo: Tonos anaranjados y, sobre todo, el característico látex o «leche» de color naranja o rojizo que aparece al cortarlo.
Ojo con: Existen varios “falsos níscalos”. El inventario advierte de que solo deben consumirse Lactarius cuya leche sea naranja o roja.
Es una de las setas más populares de la comarca. Tanto, que solo en España acumula más de 80 nombres comunes.

Comestibilidad: 🟢 Excelente comestible
Dónde aparece: En praderas, asociada a los restos de determinadas plantas, especialmente el cardo corredor.
Cómo reconocerla: Sombrero generalmente pardo, láminas que descienden por el pie y un pie macizo que rara vez ocupa una posición perfectamente central.
Ojo con: El inventario alerta especialmente de una posible confusión con Paxillus involutus, una especie que ha provocado intoxicaciones mortales.
La seta de cardo es tan apreciada que precisamente ese éxito se ha convertido en un problema. Los autores del inventario advierten de que en Colmenarejo se está recolectando antes de que alcance el tamaño suficiente para dispersar sus esporas, lo que podría llevar a su desaparición local.

Comestibilidad: 🟢 Excelente comestible, pero tóxica en crudo
Dónde aparece: Praderas, tanto en primavera como en otoño.
Cómo reconocerla: Sombrero con un ancho mamelón central, láminas gruesas y separadas y un pie fibroso y elástico que puede retorcerse sin romperse.
Cómo crece: Es característica su aparición formando hileras o corros.
Ojo con: Puede confundirse con Marasmius collinus, tóxica. Más peligrosa aún sería una confusión con Galerina marginata, que es mortal.
Su olor tiene, según los autores, ciertos recuerdos a almendras amargas. Además, se conserva muy bien seca y su aroma incluso aumenta. Siempre debe cocinarse, ya que en crudo resulta tóxica.

Comestibilidad: 🟢 Excelente comestible
Dónde aparece: Zonas con abundante materia orgánica, bajo árboles y en claros de bosque.
Cómo reconocerlo: Es espectacular por su tamaño: el sombrero puede alcanzar los 25 centímetros y el pie, los 40. Presenta escamas oscuras distribuidas concéntricamente, pie de aspecto atigrado y un anillo complejo que puede desplazarse.
Ojo con: Aquí el tamaño importa. Existen pequeñas Lepiota mortales y también macrolepiotas tóxicas.

Comestibilidad: 🟢 Muy buen comestible
Dónde aparece: Es abundante y frecuente en lugares ricos en materia orgánica, tanto en praderas como bajo árboles y arbustos.
Cómo reconocerlo: Destacan sus característicos tonos lilas o violáceos.
Ojo con: Existen otras especies de colores similares. El propio inventario explica las diferencias con varios Cortinarius y advierte especialmente de Mycena pura, muy tóxica, que puede confundirse con otra Lepista de menor tamaño.
Su sabor y aroma son muy intensos, tanto que no gustan a todo el mundo. Al cocinarla adquiere además cierta viscosidad. También recibe en la zona nombres tan curiosos como pezón azul, nazarena, borracha o pistonuda.

Comestibilidad: 🟢 Muy buen comestible, siempre cocinado
Dónde aparece: Praderas.
Cómo reconocerlo: El pie es más corto que el diámetro del sombrero y, cuando es joven, presenta unas características láminas de color rosa intenso. Al roce o al corte puede enrojecer ligeramente.
Ojo con: No todos los champiñones silvestres son comestibles.
El inventario desaconseja consumirlo crudo y también recoger ejemplares próximos a carreteras o lugares contaminados por su capacidad para acumular metales pesados.
LAS MÁS PELIGROSAS
Que una seta sea venenosa no significa que tenga un aspecto amenazador. Algunas especies tóxicas pueden parecerse a otras comestibles y en Colmenarejo crecen algunas capaces de provocar intoxicaciones muy graves e incluso mortales.

Toxicidad: 🔴 MORTAL
Dónde aparece: Encinares. Algunos otoños resulta muy frecuente y abundante en Colmenarejo.
Cómo es: Su sombrero suele presentar tonalidades entre amarillas y verdes, aunque existen formas completamente blancas. En la base del pie presenta una característica volva en forma de saco.
Por qué es tan peligrosa: Sus toxinas atacan principalmente al hígado y los primeros síntomas pueden tardar muchas horas en manifestarse.
El inventario la presenta como la seta responsable del mayor número de muertes y explica que un solo ejemplar de unos 100 gramos puede contener una dosis mortal para un adulto. Los autores insisten además en que los viejos trucos populares, como comprobar si ennegrece el ajo o una cuchara de plata, no funcionan.

Toxicidad: 🔴 Muy tóxica
Dónde aparece: Es muy abundante en las praderas y puede formar corros o hileras.
Cómo es: Sombrero blanquecino que se resquebraja formando círculos irregulares y deja entrever tonalidades rosadas u ocres.
Ojo con: Puede confundirse con seta de cardo, seta de caña y senderuelas.
Contiene muscarina y puede provocar, entre otros síntomas, problemas de visión, sudoración, vómitos y diarrea. Los autores aconsejan desconfiar del grupo de pequeños clitocibes blanquecinos: son difíciles de diferenciar y todos son, como mínimo, sospechosos de toxicidad.

Toxicidad: 🔴 MORTAL
Dónde aparece: Es frecuente en Colmenarejo.
Cómo es: Pequeña, de hasta unos siete centímetros de diámetro. El sombrero comienza siendo pardo o castaño y, al crecer, se resquebraja dejando ver el fondo blanquecino.
Ojo con: Las pequeñas Lepiota pueden confundirse con especies comestibles.
El catálogo es especialmente contundente con este género: algunas Lepiota son mortales y todas deben considerarse sospechosas de toxicidad. Lepiota castanea produce el mismo tipo de síndrome que Amanita phalloides.

Toxicidad: 🔴 Potencialmente mortal
Dónde aparece: El inventario confirma su presencia en el Parque de la Trashumancia y sospecha también de su presencia en otra zona del municipio.
Es un ejemplo perfecto de por qué una guía antigua no siempre es una garantía: Paxillus involutus aparece como comestible en libros antiguos, pero posteriormente ha provocado muertes. El catálogo explica que el consumo puede desencadenar una reacción inmunitaria capaz de destruir los glóbulos rojos.
LAS MÁS SABROSAS
Si nos atenemos estrictamente a las valoraciones de los autores del inventario, Colmenarejo tiene unos cuantos bocados especialmente apreciados. Níscalo, seta de cardo, senderuela y parasol reciben la calificación de “excelente comestible”, mientras que el pie azul es considerado «muy buen comestible» y la seta de chopo, «buen comestible».

Valoración: 🟢 Buen comestible
Cuándo aparece: Primavera y otoño.
Dónde: Crece agrupada sobre árboles de ribera, tanto en troncos como en tocones; especialmente chopos, fresnos y olmos.
Cómo es: Tiene porte esbelto, un pie largo, muy duro y macizo, anillo persistente y una carne consistente que soporta cocciones más largas que otras setas.
También puede confundirse con otras especies que viven sobre madera, algunas sin interés culinario y otras tóxicas.

Valoración: 🟢 Buen comestible
Dónde aparece: Asociado a los pinos.
Cómo es: Es un boleto de sombrero viscoso, pie corto y olor que los autores describen como ácido y afrutado.
Antes de comerlo: El inventario indica que hay que retirar la piel del sombrero, ya que el mucílago que provoca esa viscosidad tiene un fuerte efecto laxante. En los ejemplares adultos deben eliminarse también los tubos inferiores cuando se separan fácilmente de la carne.

Valoración: 🟢 Comestible apreciado en algunas zonas
Cuándo aparece: Muy temprana, entre marzo y abril.
Dónde: Asociada a pequeñas jarillas.
Cómo es: Es una seta subterránea, con tonos que pueden ir del blanquecino al anaranjado y que oscurecen con la edad.
Su textura es agradable, aunque tiene poco aroma. El inventario recuerda además algo que puede inducir a error por su aspecto: las criadillas de tierra no son trufas.
CURIOSIDADES DE LA ZONA

Es la estrella de tierra. Puede abrirse o cerrarse dependiendo de la humedad ambiental y es muy frecuente junto a encinas y jaras. Además de su espectacular forma, desempeña un papel importante porque puede establecer simbiosis con árboles y arbustos desde etapas muy tempranas de su desarrollo.

Mide apenas unos milímetros, pero parece literalmente un pequeño nido lleno de diminutos huevos. Esos “huevecillos” contienen las esporas y cuentan con un curioso mecanismo que permite que sean catapultados y terminen fijándose a otro sustrato. Puede crecer sobre madera, estiércol e incluso los autores lo han encontrado sobre ropa vieja.

Su nombre común ya da una pista: falo hediondo. Una vez abierto desprende un intenso olor a carne podrida. Pero no es un accidente: es su estrategia reproductiva. El olor atrae a las moscas y otros insectos, que transportan después sus esporas.

Puede alcanzar entre 30 y 60 centímetros de altura y, por su aspecto, llegar a confundirse con restos vegetales secos. Es una especie muy rara que ha aparecido varios años en Colmenarejo. Tanto interés tiene que los autores decidieron no publicar su localización exacta para protegerla.

Es una de las más fotogénicas del inventario: de intenso color amarillo-anaranjado y aspecto gelatinoso cuando está suficientemente hidratada. Pero lo verdaderamente curioso es que parasita a otro hongo, del género Stereum. Es frecuente encontrarla en ramas de encina.
CONSEJOS PARA LA RECOGIDA
No consumir nunca una seta si no está identificada con absoluta seguridad. Parecidos aparentemente pequeños pueden separar una especie comestible de otra tóxica o mortal.
Nada de rastrillos. Pueden destruir el micelio que permanece bajo el suelo e impedir futuras fructificaciones.
No arrasar con los ejemplares jóvenes. Las setas necesitan desarrollarse y liberar sus esporas para reproducirse.
Utilizar una cesta, como recuerda Proyecto Verde, en lugar de recipientes cerrados.
No recoger setas junto a carreteras o en zonas contaminadas. Algunas especies acumulan metales pesados.
No destruir las venenosas. También cumplen una función fundamental en el ecosistema. Algunas establecen relaciones de beneficio mutuo con los árboles.
Y una idea fundamental que atraviesa todo el inventario: conocer una seta no significa únicamente saber si se come. Los hongos son una parte esencial del funcionamiento de nuestros bosques y praderas.
LA GUÍA COMPLETA
Esto es solo una pequeña muestra. El Inventario Ambiental de Colmenarejo. Setas reúne el catálogo provisional de especies encontradas en el municipio y dedica 50 fichas a explicar algunas de las más representativas, singulares o interesantes.
Autores: Francisco Prieto García, Gabriel Moreno Horcajada y Ángeles González Cruz.
Edita: Proyecto Verde de Colmenarejo.
Primera edición: 2020. Segunda edición: 2023.
Textos: Francisco Prieto García, Gabriel Moreno Horcajada y Ángeles González Cruz.
Fotografías: de los autores, salvo Geastrum benitoi, de Juan Carlos Zamora.
Dibujo “seta-escuela”: Roberto Pérez Moro.
Lámina de Lambertella palmeri: Carlos Enrique Hermosilla.
Diseño y maquetación: Carlos González-Amezúa.




