El concejal de Deportes de Colmenarejo, Ramón Vázquez, remitió el pasado viernes un extenso mensaje a los usuarios del grupo de WhatsApp del Polideportivo en el que confirma que abandonará la política al término de esta legislatura.
Vázquez -concejal de Unión y Compromiso Colmenarejo que sostiene en el gobierno a Fernando Juanas (PP) y que lleva otras carteras como Juventud, Universidad, Educación, Formación Profesional, Turismo o Comercio- hace balance de su paso por la Concejalía y reconoce su frustración por algunas de las mejoras que no ha conseguido sacar adelante.
Vázquez, achaca a la burocracia, la falta de medios y la “desidia en ciertos departamentos” como obstáculos para poder llevar adelante algunas de estas actuaciones. El concejal confirma que volverá a su puesto como trabajador municipal.
Críticas a los clubes privados
En otro mensaje publicado este martes, el edil da respuesta a otras quejas de los usuarios sobre el estado de las instalaciones. Sobre la comparativa con los medios y servicios que ofrecen otros ayuntamientos, Vázquez cree que se omite un dato fundamental: “esos municipios disponen de un presupuesto hasta cuatro veces superior al nuestro”.
Añade además una crítica dirigida a determinados clubes privados que, según el concejal, utilizan las instalaciones municipales “sin aportar a las arcas municipales”.
“No resulta equitativo que determinados clubes hagan un uso continuado del polideportivo sin aportar económicamente a las arcas municipales o al mantenimiento de los espacios, y al mismo tiempo sean los primeros en elevar quejas”
El concejal defiende que “el mantenimiento de lo público exige la corresponsabilidad de todos los usuarios”, abriendo un debate muy delicado sobre el deterioro de las instalaciones y la aportación económica de algunos clubes privados que hacen uso habitual del polideportivo.
Estimados vecinos y usuarios del polideportivo:
Os escribo hoy con la mano en el corazón y con la firme decisión de hablaros con la máxima claridad, sin filtros ni medias tintas. Durante este tiempo, este grupo se ha convertido en un canal directo de comunicación donde he escuchado vuestras quejas, vuestras sugerencias y también vuestras más duras y comprensibles broncas. Sabía perfectamente a qué me exponía cuando abrí este espacio: las felicitaciones brillan por su ausencia en la gestión pública, pero las críticas constructivas (y las que no lo son tanto) son el pulso real de lo que ocurre en nuestro municipio.
Hoy, a pocos meses de terminar mi etapa como concejal de deportes de Colmenarejo, os debo una explicación profunda, sincera y detallada de por qué muchas de las cosas que todos deseábamos no han sido posibles.
Cuando uno entra en política desde la ilusión de cambiar las cosas, suele cometer el error de pensar que la administración funciona con la agilidad y eficacia de una empresa privada. La realidad es radicalmente distinta y, desgraciadamente, la burocracia se convierte una y otra vez en el principal enemigo público de cualquier gestión.
Durante meses he intentado modificar la ordenanza y agilizar los procesos, pero nos hemos topado con un muro constante. La falta crónica de personal administrativo ha provocado que trabajadores de otras áreas tengan que asumir funciones para las que no están, ralentizando trámites tan sencillos que hoy en día, en pleno 2026 y con la normativa digital vigente desde hace años, deberían resolverse de forma telemática e inmediata sin hacer perder horas de su tiempo a los vecinos en colas interminables. A esto se suma que, en ocasiones, te encuentras con trabas internas puestas por el propio engranaje municipal; si a un trabajador no se le reconocen o remuneran las horas extraordinarias, las prioridades cambian y el servicio al ciudadano se resiente.
Nuestros técnicos son, sin duda, los pilares que deben guiar las decisiones de la concejalía. Sus advertencias han sido claras y constantes, y yo las comparto plenamente:
• Seguridad en la sala de musculación: Debido al gran aumento de usuarios que registra nuestro polideportivo, resulta un riesgo evidente e inadmisible que la sala de musculación permanezca durante tantas horas y días sin la presencia constante de un monitor. La prevención y la seguridad deberían ser prioritarias, pero la escasez de personal y presupuesto nos han atado de manos.
• Ampliación de actividades matinales: Son recurrentes y lógicas las quejas por la falta de clases (GAP, ciclo, etc.) en horario de mañana. He luchado para impulsarlas, pero la desidia en ciertos departamentos encargados de tramitar los procedimientos burocráticos correspondientes ha frenado cada intento.
Quiero pediros sinceras disculpas. A pesar de mis expectativas, mis ganas y mis desvelos, no he podido cumplir con muchas de las metas que me propuse alcanzar. Me hubiera encantado dejar un polideportivo con una oferta de clases matinales mucho más amplia, eliminar de forma definitiva el pago de la matrícula de renovación anual y simplificar cada trámite administrativo.
No ha sido por falta de voluntad, sino por la rigidez de un sistema que frena la ilusión de quien entra con vocación de servicio público.
Por suerte o por desgracia para vosotros, mi futuro político tiene fecha de caducidad y se termina en apenas siete meses. Al entrar en este mundo, idealicé la política pensando que todos los actores remaban en la misma dirección y que el único motor era el bienestar del pueblo. Hoy os digo con total crudeza: es mentira.
En la política institucional, muy a menudo, cada uno lucha por lo suyo y por su propio sillón. No importa tanto el beneficio real para el municipio o que las cosas funcionen mejor; lo importante se reduce muchas veces a una partida de ajedrez donde el objetivo es que la gente hable bien de uno y mal del adversario que se opone. Todo es excesivamente complejo, lento y, en ocasiones, desalentador. Siento enormemente no haber podido hacer más; si hubiera estado en mi mano, hoy el polideportivo funcionaría como una maquinaria perfecta y todos estaríais orgullosos de la gestión.
Si hay algo positivo que me llevo de esta etapa es el factor humano que sostiene el día a día del polideportivo contra viento y marea. La incombustible y gran trabajadora Cristina, junto con los conserjes, han cumplido de sobra con su trabajo, demostrando una profesionalidad impecable incluso en las Peores condiciones. A ellos les debemos que las instalaciones sigan adelante.
Mirando hacia adelante, es evidente que la falta de espacio es un hándicap insalvable para seguir creciendo. Colmenarejo necesita con urgencia una inversión fuerte e importante: un nuevo edificio dotado de más salas polivalentes, mejores pistas de atletismo, pistas de pádel actualizadas, un campo de condiciones óptimas y una ampliación real de la plantilla. Necesitamos que los dirigentes del futuro consideren que el deporte y el bienestar físico son pilares fundamentales en la vida de los ciudadanos, y no servicios de segunda categoría.
Hasta que concluya mi mandato en estos próximos tres meses, seguiré intentando rascar cualquier mejora posible. Y recordad que, pasada esta etapa política, yo seguiré siendo trabajador municipal, por lo que podéis seguir contando conmigo para lo que necesitéis y en lo que os pueda ayudar desde dentro.
Un abrazo fuerte a todos, y gracias por vuestra paciencia y por enseñarme tanto durante este tiempo.
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