Ni rastro de la valla metálica que durante años impedía la entrada al recinto del antiguo Colmenario. Ese portón ya no está y además, el edificio presenta un boquete en su fachada central que permite el acceso a estas instalaciones.
Ha sido un vecino el que nos ha alertado de esta situación. No sabemos ni cuánto tiempo lleva así ni en que circunstancias ha desaparecido esta puerta. Sí hemos podido documentar a través de los vídeos de Colmenarejo.net y con las imágenes de Google Maps que ese portón estaba en su sitio, al menos, hasta el pasado mes de marzo.
Boquete en la fachada
Ahora mismo se puede acceder a lo que en su día fue el parking del Centro de Interpretación `La Colmena’ que está completamente destrozado.
De cerca, la imagen es si cabe más desoladora. Ladrillos en suelo, cristales rotos, azulejos desprendidos de la fachada, restos de botes de spray de pintura… y el sistema de climatización arrasado.
A través del boquete que alguien ha hecho, se puede ver perfectamente el estado interior del inmueble. Todo roto. Sillas tiradas, pintadas en los baños, vidrios por el suelo, mesas y puertas de armarios desmontados, cables colgando, techos desprendidos, luces arrancadas…
Además del agujero que presenta la fachada principal, se aprecia en la parte posterior de edificio, otra posible entrada a través de una pequeña ventana que da acceso a los baños. Las imágenes hablan por sí solas.
Un proyecto frustrado
El Colmenario de Colmenarejo, nació en plena crisis económica y fue financiado con cargo al Plan E del Gobierno central. Se invirtieron entoces casi 700.000 euros (689.118,97 incluyendo la redacción del proyecto y la dirección de obra) pero se torció desde el principio ante las dudas medioambientales que suscitaba su construcción a escasos metros del Embalse de Valmayor y en un entorno protegido.
El centro llegó a funcionar unos tres años, entre 2012 y 2015. Con la ayuda de las imágenes de Google Street hemos dibujado la evolución del edificio desde antes de su construcción, hasta hace un par de años.
Hoy, más de una década después de aquella inversión pública, el edificio municipal permanece sin uso y presenta un grave estado de abandono, una imagen muy alejada del proyecto cultural y turístico para el que fue construido.






